Meditación guiada en la práctica Mindfulness

Hace ya algunos años que comencé a practicar la meditación. Aún recuerdo mis primeras sentadas y las preguntas que se me pasaban por la cabeza: “¿Estoy bien colocada?”. “¿Lo estaré haciendo bien?”. “¿Cuánto dura esto?”. “¿Aguantaré todo el tiempo sin moverme?”. “Algo estoy haciendo mal porque no me concentro… ¿Puedo cambiar de postura?”.

Así que se me ha ocurrido que puedo compartir esta experiencia con todos aquellos que os estáis iniciando en la práctica del Mindfulness. En primer lugar, quiero deciros que es imposible hacerlo mal. Como lo oís. Es imposible. Básicamente, porque consiste en sentarte un rato para estar contigo mismo en silencio, observando lo que aparece en tu mente y percibiendo tus sensaciones físicas y emocionales. Sin etiquetar nada, sin juzgar si está bien o no, con curiosidad y con mucho cariño hacia ti mismo. Al principio puede ayudarte utilizar audios de meditaciones guiadas, aunque te recomiendo que tu objetivo final sea realizarlo en silencio.

¿Para qué me puede servir una meditación guiada en estos primeros pasos? Para anclarme en el momento presente y no huir a la primera de cambio, por ejemplo. Cuando nos sentamos por primera vez a meditar nos damos cuenta del ruido interior tan descomunal que tenemos. Sientes de golpe toda la agitación de tu cuerpo y tus pensamientos unidos. Como cuando quitas el tapón a una bebida gaseosa después de agitarla. Tener en ese momento una voz que nos guía para enfocarnos, ayuda a permanecer más calmados y a no salir huyendo.

Sí, sí, salir corriendo es lo que me pidió el cuerpo la primera vez que lo intenté. Era algo desconocido, nunca antes experimentado y, de golpe, me vi en la tesitura de observar mi caos interior en completo silencio exterior. Un contraste brutal, que se hace más llevadero si hay una voz suave al otro lado guiándote en el proceso.

A la hora de prepararnos para practicar nuestra meditación guiada, podéis tener en cuenta estos 5 consejos:

  • Encuentra un lugar tranquilo, apartado de distracciones. No te preocupes si no está aislado de todo ruido, no es necesario. Encender una vela o un poco de incienso a modo de ritual ayuda. Piensa que estás preparando una cita contigo mismo, así que hazlo con mimo. Luz suave y temperatura agradable. Colócate cerca una manta fina, ya que al estar en una postura de quietud es posible que sientas frío pasados unos minutos.
  • La postura ideal para meditar es aquella que te permite mantener la verticalidad de la espalda a la vez que te asientas firmemente en el suelo. Sobre una silla, con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo, la espalda recta y las manos descansando sobre los muslos, sería una postura perfecta. Recuerda mantener el abdomen flojo y la mandíbula relajada, con las muelas ligeramente separadas. Los ojos preferiblemente cerrados, aunque si eso te agobia puedes enfocar la vista hacia una vela o un punto del suelo a un metro o metro y medio. Comprométete a no moverte o permanecer lo más quieto posible en esa postura hasta el final de la meditación.
  • La actitud es tan importante como la postura a la hora de meditar. Una sonrisa interior, anclada a la altura del pecho y que se refleje en una sonrisa insinuada en el rostro. Es una actitud de cariño hacia uno mismo, sin juzgar si está bien o mal lo que se presenta y con curiosidad, con mentalidad de niño explorador.
  • La respiración va a ser nuestro anclaje en el cuerpo, es decir, en el presente, y por lo tanto la que nos va a permitir trabajar la atención.
  • Qué es observar y qué tengo que observar. Observar es darme cuenta de los pensamientos que aparecen en forma de voz o imagen. Suelen estar relacionados con lo que he hecho, con lo que tengo pendiente de hacer y con los juicios que surjen sobre lo que está pasando en este momento. También supone sentir las emociones y sensaciones físicas de mi cuerpo. Date cuenta de que eres como un espectador viendo una pantalla de cine, abierto a todo lo que se presente fuera y dentro de ti.

 

La meditación guiada te entrena para centrar la consciencia sobre tu cuerpo y tu mente. Y ¡recuerda! Si te despistas mucho, lo estás haciendo bien. Es normal marcharte con algún pensamiento. Suéltalo amablemente y vuelve a tu foco de atención. Cuantas más veces te des cuenta de que te has despistado y vuelvas, más estarás fortaleciendo el “músculo” de la atención.

Me hace muchísima ilusión compartir con vosotros mi primer podcast de meditación guiada para principantes. Espero que os resulte útil y os enganche un poquito a la práctica de Mindfulness. ¡Ya me contaréis!

 

4 comentarios en “5 consejos y un ejercicio para iniciarte en la meditación guiada

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