Desarrollo personal

La idea de desarrollo personal tiene mucho que ver con el concepto de viaje. Uno comienza en un punto (en el que se encuentra más o menos cómodo) y se lanza a la aventura con un destino imaginado que, muchas veces, termina donde nunca imaginaste. Y mientras, toca cambiar de ruta, superar obstáculos, hacer y deshacer maletas (según tus necesidades), rodearte de buenas compañías porque a veces te pierdes… Para, al final, llegar a la conclusión de que la meta no es el camino, es la travesía. Y eso es fantástico.

Algo así sentimos quienes trabajamos los fundamentos del Mindfulness y su aplicación en el día a día. Y es lo que sienten los alumnos cuando tienen su primer contacto. Hace unos días terminé varios cursos de Iniciación al Mindfulness. Son talleres de 8 semanas en los que nos acercamos a la práctica formal, informal, la meditación, la auto observación, el cuerpo, las emociones, el pensamiento, las relaciones, la comunicación… Los grupos son variados respecto a sexo, edad y profesión. Tan distintos y tan idénticos en sus inquietudes.

Todos ellos buscan un crecimiento, conocerse mejor, estar más tranquilos, adquirir confianza, prestar mayor atención a las cosas importantes, plantear cambios vitales… Y todos, sin excepción, compartimos miedos parecidos. Siempre les digo que el miedo nos bloquea porque nuestro cerebro está diseñado para sobrevivir y no para ser feliz. Tu cabeza no quiere que pase nada diferente a lo que hiciste ayer. Así que la sensación de no salir de ese círculo de confort te agarrota y es entonces cuando llegan la angustia, la ansiedad, la desmotivación y la infelicidad.

Todos ellos ya han iniciado un viaje en su desarrollo personal. ¿Queréis saber hasta dónde han llegado, de momento? Os lo cuentan ellos mismos:

“Cada una de las informaciones, actividades y meditaciones que hemos practicado son directamente aplicables al día a día. Compartir vivencias con el grupo es percibir que todos y cada uno deseamos lo mismo: ser felices”.
“He descubierto la capacidad que tenemos de darnos cuenta de nuestros pensamientos, sin engancharnos a ellos. Los hechos ocurren, pero somos cada uno de nosotros los que decidimos el modo en que nos afectan”.
“He experimentado con total claridad los pequeños cambios que puedo aplicar en mí misma, desde un punto de vista mental, emocional y físico. Siento que me esperan tantos beneficios… ¡que ya no de dejo de practicar!”.
“Lo que me ha hecho sentirme bien ha sido la confianza que he tenido con Iciar y los demás participantes. He disfrutado al sentirme acompañada, al escuchar, al descubrirme a mí misma e identificarme con otros”.
“Me he quitado el prejuicio que tenía sobre la meditación y he visto que puede tener beneficios para mí. Incluso me he dado cuenta de que he llegado a meditar y no sabía que lo estaba haciendo”.
“Muchas veces pienso más en el resto de las personas que en lo que realmente me gusta o quiero hacer yo. Ahora tengo un mayor conocimiento sobre mi mente y mi cuerpo y aquello que me están diciendo constantemente”.

Ya hemos lanzado nuevos cursos para después del verano. ¿Viajas con nosotros? El itinerario de tu desarrollo personal lo construyes tú.

 

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