mindfulness en familia

Estas últimas semanas, he tenido la oportunidad de desarrollar un temario sobre Mindfulness en familia, que forma parte de un curso online mucho más amplio sobre Familias Conscientes. Una de las conclusiones claras que extraigo, y que compruebo día a día con mis grupos, es que los niños tienen una disposición natural y abierta hacia el Mindfulness. La otra, que integrarlo en nuestros hogares como una práctica habitual es una garantía para mejorar la comunicación, la empatía y desarrollar una afectividad positiva con tus seres queridos.

Pensemos por un momento qué tipo de vida construimos para nuestros hijos. Largas jornadas en el cole a las que sumamos tardes de extraescolares: para que aprendan idiomas, para que se familiaricen con la música, para que hagan deporte, para que sepan programar… Vivimos planificando un futuro ideal, mientras nos perdemos un presente que sí es real. A esto súmale un contexto tecnológico incesante (móviles, consolas, tablets…), que no es malo, pero nos abruma. ¿Y nosotros? ¿Somos capaces de escuchar a nuestros hijos, sin pensar a la vez en la agenda de trabajo o la lista de la compra?

Sin querer, les estamos trasladando el mismo ritmo frenético del mundo adulto. Los estresamos y eso les convierte en personas inquietas y dispersas. Necesitamos aprender a parar, a respirar, a escuchar, a saber cómo se sienten y hacerles saber que, dentro de ellos mismos, cuentan con recursos para alcanzar la tranquilidad y el bienestar que necesitan. ¿Para qué? Para ser felices.

 

Entrenar la atención

La práctica de Mindfulness nos permite anclarnos en el aquí y en el ahora, conectando nuestro cuerpo y mente, en vez de vivir ausentes, “secuestrados” por todos los pensamientos que inundan nuestra cabeza. La buenísima noticia es que la atención es una habilidad innata, que podemos recuperar y entrenar. De una forma evidente en el caso de los niños. Ellos son curiosos por naturaleza, disfrutan el momento, entienden el lenguaje corporal como nadie y tienen facilidad para estar centrados en el presente.

El Mindfulness, apoyado en la meditación y el control de la respiración, es una herramienta que encaja de forma sencilla y eficaz entre los más pequeños. En las familias, en general. Está demostrado científicamente que quienes lo practican duermen mejor, están más serenos, son más compasivos y ganan en confianza. Estos serían algunos de los resultados que consigue en los niños:

  • Refuerza su capacidad de concentración.
  • Les aporta autosuficiencia para tranquilizarse y calmar su mente.
  • Reduce sus niveles de estrés y ansiedad.
  • Alimenta la autorreflexión y esto les permite prepararse ante contextos nuevos.
  • Potencia la empatía.
  • Entienden más fácilmente sus emociones.
  • Desarrollan habilidades para resolver conflictos.

Preparando la documentación, he vuelto a recordar esta historia contada por Thich Nhat Hanh, monje zen, poeta y maestro de reconocida trayectoria mundial. Me gustaría compartirla con todos vosotros, porque expresa muy bien el sentido de lo que enseño:

 

Antes de establecerme en Plum Village, viví en una ermita a una hora y media de París. Se encontraba en un cerro rodeado por bosques. Un día, llegó una familia de refugiados que había escapado de Vietnam. El padre estaba buscando trabajo en París y me pidió que cuidara de su hija de cinco años, Thuy, que significa “agua”.

Thuy y otra niña se quedaron conmigo y llegamos al acuerdo de que, al atardecer, cuando fuera el momento de la práctica de meditación sentada, ellas se irían a dormir y no hablarían ni jugarían más. Permanecerían muy calladas, mientras yo me ponía mis hábitos y prendía un incienso antes de empezar.

Un día, Thuy y otras niñas estaban jugando cerca de la ermita y entraron a pedir agua. Yo tenía un zumo de manzana orgánica que un vecino me había regalado. Ofrecí un vaso a cada niña. La última porción del zumo de manzana le tocó a Thuy, quien no quiso tomárselo porque tenía mucha pulpa. Lo dejó sobre la mesa y se fue a jugar. Aproximadamente una hora después, volvió sedienta buscando agua. Yo le señalé su vaso de zumo de manzana y le pregunté: “¿Por qué no te lo tomas? Está delicioso”. Ella miró el vaso de jugo y vio que ahora estaba muy claro, ya que después de una hora toda la pulpa se había ido al fondo. Así que se lo tomó muy contenta.

Después, me preguntó por qué el zumo de manzana se había aclarado y yo le contesté que había estado practicando meditación sentada durante una hora. ¡Y ella comprendió! Dejamos el vaso de zumo ahí durante una hora, se mantuvo quieto, y se aclaró. Ella dijo: “Ahora entiendo por qué tú practicas meditación sentada. Quieres aclararte”. Yo le dije: “Eso es. Si sabes cómo sentarte, cómo ponerte en una postura físicamente estable, si sabes cómo manejar tu inhalación y tu exhalación, entonces, después de un tiempo, te vuelves pacífico y claro”.

2 comentarios en “Un sorbo de Mindfulness en familia

    1. Gracias María. Nos encanta que os resulte útil. En próximas semanas seguiremos aportando pautas sobre la práctica de Mindfulness en familia. Un abrazo.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *